La crisis financiera hace mella en el ámbito mundial y el temor a perder el trabajo ya es un hecho, al menos en las grandes industrias automotrices que negocian salidas acordadas entre empresarios y gremialistas.
En la Argentina y en Entre Ríos, la población expectante de los vaivenes internacionales toma recaudos y sigue viendo a los organismos de seguridad como una salida segura desde el punto de vista laboral. Es un empleo en el Estado y esa condición supone más estabilidad que en el ámbito privado.
Por caso, esta historia empieza a cobrar cuerpo desde que el Servicio Penitenciario entrerriano convocara a la población a ocupar 10 cargos de guardiacárceles y ocho profesionales en el organismo.
Para realizar los exámenes de ingreso y concurso de oposición de antecedentes se anotaron cerca de 400 aspirantes.Dentro de 10 días el director del Servicio, Horario Pascual, comunicará el resultado de la selección efectuada por un gabinete de profesionales especialmente creado para analizar el resultado de los exámenes físico, psíquicos y evaluativos de los aspirantes para cubrir los 10 cargos de penitenciarios y los ocho profesionales.
El llamado comenzó hace un mes y se cerró hace pocos días, en medio del tsunami financiero en Estados Unidos. Casualmente, poco antes de cerrarse la inscripción se produjo la masiva aparición de interesados. La mayoría de los 10 guardiacárceles que ingresarán tendrán como destino la Unidad Penal I de Paraná, en tanto que a la hora de convocar a profesionales se hizo saber que se requerían los servicios de un contador público para la Dirección General, otro para la cárcel de Paraná y un tercero para la unidad penal de Victoria.
También se necesita cubrir en Paraná un cargo de abogado, un asistente social, un terapeuta y un licenciado en Ciencias de la Educación, y en el penal de Federal, un psiquiatra.Para todos estos cargos, llamó la atención a las autoridades que se anotaran numerosos profesionales de la Abogacía y de las Ciencias Económicas, lo mismo que en los restantes cargos a cubrir.En tal contexto es de suponer que muchos aspirantes tal vez resignen el interés personal de desarrollar un trabajo por vocación y se aseguran el futuro laboral en el Estado, ya que cuenta con una obra social, aportes y, cada tanto, aumentos que le ayudan a paliar el proceso inflacionario.
El único impedimento que se les impone es no litigar en contra del Estado ni tener otro cargo en la Administración Pública. Además, a la hora de ocupar el puesto cobrarán un adicional por la tarea encomendada. Hoy, un guardiacárcel recién ingresado cobra en el Servicio un sueldo de 1.800 pesos, en tanto que los profesionales percibirán al menos 2.300 pesos.

