martes, 21 de octubre de 2008

El censo agropecuario revela un sesgo concentrador en las explotaciones

La desconfianza que generan los datos del INDEC y el momento conflictivo que vivió el país por la reacción del campo a las políticas nacionales, devinieron en cuestionamientos al Censo Nacional Agropecuario 2008, particularmente, por considerarlo inoportuno.

Por tales motivos y con retrasos en algunas provincias, el censo se inició a mediados de este año y los plazos para culminar con el mismo se han extendido. La Directora de Estadísticas y Censos de Entre Ríos, Susana Zacarías, confió que los contratos de obras realizados con las 600 personas -entre coordinadores, supervisores y censistas- que cumplen funciones en el censo, se realizaron “por el trabajo terminado”. Cada coordinador tiene a su cargo cinco supervisores, quienes semanalmente recaban los informes de las encuestas realizadas por los censistas y las cargan en el sistema informático.

Concentración

Al consultarle sobre los primeros datos que pueden analizarse a partir del censo, la funcionaria provincial señaló que son “sobre todo, datos de superficie y no datos puntuales de las explotaciones”. Aclaró que se realiza la comparación con el Censo Agropecuario 2002, que también realizó el INDEC y “estamos viendo que la cantidad de explotaciones ha disminuido. Hay un sesgo más concentrador de las explotaciones”, observó.

En el año 2002, la provincia de Entre Ríos contaba con 21.577 explotaciones agropecuarias y si bien todavía no hay datos precisos sobre la cantidad actual, de acuerdo a lo revelado por Zacarías, ahora se presenta “un mayor nivel de concentración”.

Censo

Zacarías confirmó que en Entre Ríos ya fue relevado el 70 por ciento de las explotaciones. El retraso en las encuestas mantiene abierta aún algunas zonas, debido a que quienes explotan los campos residen en otras localidades entrerrianas e incluso en otras provincias. Zacarías explicó que esa situación genera “otro tipo de aviso” que es remitido a la zona donde habita el productor, lo que naturalmente provoca demoras.

La directora de Estadísticas y Censos admitió que hubo productores que se negaron a aportar la información atinente a sus explotaciones. En ese sentido, recalcó que el productor “debe brindar los datos, porque si no consigue el certificado censal no podrá realizar trámites en ninguna oficina pública. Algunos se han negado, pero son los menos. Hemos tenido un buen nivel de respuestas”. Con respecto a las consecuencias que tiene esa negativa, indicó que los productores reciben una notificación y “después se hacen las cuestiones administrativas pertinentes, donde se los intimará y se les cobrará la multa y eso no los exime de brindar la información”, afirmó.

En la región

El ingeniero Cristian Uber es el coordinador del censo agropecuario en nuestra zona. En tanto, el ingeniero Néstor Calgaro y el veterinario Gerardo Podestá están entre los supervisores, a los que se suman los censistas -tienen a su cargo entre 50 y 60 productores- y quienes cumplen funciones en el área de monitoreo.

Entre los datos que requieren los formularios productivo y económico que debe cumplimentar el productor, se contempla la cantidad de hectáreas, el tipo de producción, en el caso de los cítricos, las variedades, las herramientas de trabajo que se utilizan, la contratación de maquinarias y de profesiones para el asesoramiento, entre otras. Precisamente, el censo está confirmando que en nuestra zona, muy pocos productores tienen asesoramiento profesional en sus explotaciones.

 
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