El ministro de Salud y Acción Social, Ángel Giano, indicó que una de las primeras acciones a emprender de manera conjunta con Iosper y PAMI será analizar la calidad del gasto que se destina al área que representa. El acta acuerdo para que el Estado provincial confluyan en un sistema único con esas dos entidades tiene relevancia porque los 1.000 millones de pesos que aportan al año representan las cuatro quintas partes de la inversión total en salud. En los últimos días, el nombre de Ramón Carrillo, médico, funcionario del primer gobierno de Juan Domingo Perón y referencia ineludible en política sanitaria, ha vuelto al ruedo, traído a colación por el ministro de Salud y Acción Social, Ángel Giano, 60 años después, en oportunidad de que el Estado entrerriano, el Iosper y el PAMI firmaran un acta en la que se comprometen a juntar las partes, a armonizar pautas, a diseñar un padrón único de ciudadanos, a establecer estrategias comunes orientadas a lo que hoy se llama atención primaria de la salud y a construir un proyecto provincial que cree un sistema integrado. A protagonizar, en definitiva, un proceso por el que el paradigma de curar al enfermo sea cambiado por el de evitar que se enferme. Lo cierto y lo concreto es que el presupuesto del que se parte es que sentados a una misma mesa los más importantes gerenciadores, es decir, quienes vuelcan los mayores recursos al servicio, producirán una circulación fluida de información valiosa, compatibilizarán criterios y acordarán cómo reforzar las políticas de prevención. Paralelamente, la provincia tiene en trámite un plan maestro para el área, que profundizará los resultados de un taller de medición del desempeño de las funciones esenciales de salud pública ejercidas por la autoridad sanitaria, realizado en noviembre de 2007. Y, en el mediano plazo, está firme el proyecto de poner a funcionar un laboratorio de medicamentos, tal vez en Paraná, emprendimiento que vería cómo integrar funcionalmente lo instalado en Federal. Lo interesante es que estas definiciones están en la misma sintonía que lo resuelto por los gobernadores Hermes Binner, Juan Schiaretti y Sergio Urribarri para la Región Centro.Lo que falta es evidente: que la labor de Estadísticas sea jerarquizada porque sin información de base no se estará en condiciones de producir un entrecruzamiento valioso de datos, sencillamente porque sin registros estandarizados que además reflejen la realidad de toda la provincia (no sólo de un par de lugares, generalmente Paraná y Concordia) no habrá diagnósticos precisos. En diálogo con El Diario, Giano deja volar la imaginación. Ahora que, en el marco del proceso de conformación de una empresa láctea provincial, Cotagú y Cotapa proveerán leche para comedores escolares, hasta se pueden incorporar selectivamente las proteínas que se estén demandando en una determinada región. Pero para eso, habrá que recorrer un camino largo y sinuoso del que sólo se advierten los dos primeros pasos porque el resto se pierde en el horizonte de los asuntos a consensuar.Con los pies sobre la tierra, la entrevista parte de lo concreto: la firma del acta acuerdo. “Ni en Entre Ríos ni en el país existe un sistema de salud; hay en todo caso, un servicio de salud que a nivel nacional está dividido en 24 jurisdicciones; y al interior de cada provincia, salvo excepciones, también hay una fragmentación, una segmentación”, diagnostica Giano, antes de reconocer que “hay una débil coordinación entre quienes financiamos la estructura de la salud y la prestación misma”. En el caso de Entre Ríos, anualmente el Estado vuelca al sector unos 650 millones para atender —supuestamente— casi al 45 % de los habitantes que no tienen cobertura, el Iosper aporta 250 millones para 260.000 afiliados directos y el PAMI unos 200 millones para sus 140.000 beneficiarios. La cuenta que hace Giano es sencilla. “Los tres mayores gerenciadores estamos aportando 1.000 millones de pesos para un millón de entrerrianos, lo que hace una cápita por persona y al año de 1.000 pesos o 90 pesos al mes”, repasa, antes de señalar que “debiéramos tener un sistema de lujo”. Y, la verdad, no se nota.En la cuenta rápida que hizo Giano, faltan algunos elementos como la incidencia de la inversión que vuelcan las obras sociales nacionales, las sindicales, las prepagas y también los municipios, que en algunos casos es muy importante. También quedaron afuera las contribuciones de los Estados provincial y nacional en infraestructura: sólo para tener una idea de los volúmenes, para el nuevo hospital de Paraná y los dos centros de salud que se empezarán a hacer en 2009, se prevé una inversión superior a los 100 millones de pesos.Así como en la Nación, la Provincia intenta producir transformaciones que confluyan en una integración armoniosa. “La idea es que cada uno (el Estado, el Iosper y el PAMI) vaya acordando cómo utilizará sus fondos, sobre la base de qué prioridades se ordenarán las prestaciones en función de lo que ya es una decisión política del Gobernador: el fortalecimiento de la atención primaria”.—¿Quién se beneficia con el río revuelto de la salud?—El ciudadano, no. Ojo, no estamos planteando una puja entre lo público y lo privado. Defendemos la idea de que el Estado debe ejercer un rol regulador, con normas claras y organismos de control fuertes. Por otra parte, los recursos están, aunque dispersos, en muchos casos mal asignados, en otros superpuestos. Una de las primeras acciones que emprenderemos de manera conjunta con Iosper y PAMI es analizar la calidad del gasto: no es lógico que el Iosper pague más que el PAMI por una prestación, cuando por cantidad de afiliados el Iosper debiera servir de referencia para el resto.Insisto: la idea no es perjudicar a nadie en particular, sino beneficiar sobre todo a los que menos tienen para asegurar la accesibilidad a un servicio de salud óptimo y alcanzable. Participamos de lo que decía Carrillo: la medicina social. Las dos terceras partes de las razones por las cuales la gente se enferma son la vivienda indigna, la falta de cloacas y agua potable, la alimentación deficiente. Y ahí aparece otro desafío para la administración pública: entender que la política de salud debe estar integrada a los programas de desarrollo social cuando la norma instalada es que cada repartición atiende su juego.—¿Cuáles son los ejes organizadores de la iniciativa?—Incorporar a la nomenclatura de la salud pública palabras tales como universalidad, transparencia, calidad, equidad y, en simultáneo, recuperar para el Estado la tarea de la rectoría en los dos subsistemas, el público y el privado. Hay intereses a los que esta iniciativa no les va a caer simpática, pero los municipios y colegios profesionales con los que hablamos están de acuerdo. Y, sobre todo, es una filosofía que compartimos los principales financiadores: el Estado tiene que aportar recursos pero también coordinar la política, en el sentido de que debe proveer un tipo de descentralización que incluya partidas y programas para la articulación de acciones. A todo esto es fácil decirlo, pero en la práctica es muy complejo.“¿Hay información calificada sobre la situación sanitaria de los entrerrianos?”, preguntó El Diario. “Debo decirle que no”, prologó Giano. “En Entre Ríos no tenemos un buen sistema de información”, sentenció. “Recién en diciembre vamos a presentar un mapa epidemiológico, para saber de qué se enferma la gente en cada departamento y qué pasa con la prevención allí, incluyendo la vacunación”, ejemplificó. “Por eso digo que hay que cambiar de lógica: de la atención al enfermo a la prevención”, expuso. “Nuestra idea es que a eso podemos arribar si profundizamos el entendimiento entre las partes”, propuso.—¿Qué es entonces este proyecto provincial que quieren empezar a construir?—Un rompecabezas sin armar. Y lo que necesitamos es un espacio institucionalizado donde la información fluya, los datos se comparen y las estrategias se acuerden, camino a un sistema único de salud, para que el Iosper no le pague más al privado que al Estado por el mismo concepto o el PAMI actualice lo que le reconoce por prestaciones al hospital, que es igual al año 2001. Hay que sincerar la discusión para ver en qué se invierte, hacia dónde van los fondos, qué se está gastando mal.
Fuente: El Diario

