La situación de la cadena de la carne en el país y en la provincia es “muy delicada”, sin rentabilidad, sin precios, sin ventas, sin salarios, coinciden en opinar tanto empresarios, trabajadores y especialistas del sector frigorífico.
Por su parte, el titular del frigorífico Santa Elena, Martín Di Giácomo, afirmó que “se ha complejizado la rueda operativa diaria del negocio. Pagos, contratos, clientes, todo ha comenzado a extenderse, empezando por la cobranza de la comercialización de los subproductos, que son los que muchas veces constituían la caja. Los contratos están parados, con mercados internacionales a la baja y con precios que aún no han encontrado piso. Se ha modificado el esquema de costos y la ecuación no cierra”.
El secretario general del Sindicato de la Carne de la regional Paraná, Ramón Vásquez, señaló que: “en la mayoría de los frigoríficos estamos trabajando bajo el régimen de garantía horaria, que significa que nos garantizan 140 horas de trabajo, lo que implica que no llegamos ni a la jornada de trabajo. La faena también se ha venido abajo y los patrones prefieren ganar poco y no invertir o tomar créditos”.
Estos factores sumados a los efectos que coyunturalmente están generando los avatares de la crisis internacional en los mercados mundiales y la retracción que luego se evidenciará en el mercado doméstico la situación del sector frigorífico se encuentra cada vez más “delicada”, consignó El Diario.
El ex director de Ganadería de la provincia, Marcelo Barrera, señaló que “la ganadería está en niveles de precios de 2003, con insumos que han crecido 150 por ciento”.
En la base de la cadena, la ganadería se encuentra en situación terminal, con rentabilidad negativa en todas las etapas del negocio: invernada, lechería, feet lot. “Esto significa desinversión en el sector, y se involucra a períodos de dos o tres años. Desde la decisión de desprenderse de la selección de terneras para futuras madres hasta el final suceden tres o cuatro años. Esto es terrible para la visión de la cadena”, precisó Barrera y agregó que “en los últimos remates se ha recibido un precio de 3,20 pesos, lo que no cubre ninguna expectativa de inversión en genética, en selección, en alimentación, en suplementación, ni reservas forrajera”.
Según Barrera, si bien no existe hoy un proceso de liquidación de animales que hagan peligrar el stock, aunque la tendencia es creciente, (se faenan unas 700 mil cabezas anuales con unas 150 mil que provienen de Corrientes), sí se advierte un leve aumento de los índices de faenas de vientres de hembras.
El sector primario como el de frigorífico están siendo sometidos hoy a un proceso que los afecta por igual: la caída en el consumo, con una tendencia restrictiva del mercado, aunque se siga faenando un número importante de animales.
Pero a pesar de la fuerte merma de los valores de la hacienda en pie, no se advierte el descenso en los precios de góndola, lo que marca las asimetrías que se evidencian al interior de la cadena.
Barrera sostuvo que “la retracción en el consumo es uno de los motivos de la crisis de los frigoríficos, en tanto no se modifiquen las macro-variables, eliminación de retenciones, apertura de la cuotificación en el encaje y esa necesidad de vender el 75 por ciento de lo que exportan al mercado interno, que tiene mucho impacto, el panorama resulta muy oscuro”.
El frigorífico Santa Elena es ejemplificador y su realidad, con variantes, es trasladable a los 22 establecimientos que posee la provincia -tres de ellos con Cuota Hilton asignada-.
Barrera afirmó que “el mercado está muy volátil, en cuanto a lo internacional está en baja, los importadores son muy reticentes porque todavía no encontraron piso. Entonces desde el momento que se cierra el contrato hasta el momento que se recibe la mercadería se produce una demora de casi 30 días, y en estas circunstancias 30 días es mucha plata hacia la baja. Igual son muy cuidadosos en la compra, porque tienen que cuidar su negocio, y encuentran que todas las semanas los valores caen, y entonces los contenedores que flotan y llegan a los puertos de Europa, Rusia, Argelia llegan con valores que son caros, porque todas las semanas los precios caen en el mundo”, indicó Di Giácomo.
Y luego añadió que “al momento de nacionalizarlos y comercializarlo en sus países comprueban que compraron caro, que el producto ahora está más barato, y al ser un producto perecedero es dramático también para ellos”.
Este escenario se combina con costos crecientes para las empresas y que tanto las menudencias como el recupero han perdido casi todo su valor, sin mencionar el cuero, cuyo precio se ha desplomado, haciendo casi inviable su tenencia, porque las empresas ni siquiera pasan a buscarlo, de la mano de la crisis internacional y la ausencia de mercado en Estados Unidos, donde era muy demandado por el sector automotriz y los autos de alta gama.
El titular del frigorífico Santa Elena, informó que “se faenan unas mil cabezas semanales, y el promedio estaría bajando, por lo que no sabe bien cómo se sigue con un esquema de costos tan difícil. Ocupa unos 200 empleados y espera poder duplicar la faena y el personal en 2008, pero el negocio se complicó”.
“Obtuvimos la Cuota Hilton, concretamos los primeros embarques, lo que fue muy importante después de la inversión realizada, pero esta crisis mundial nos sorprendió y estamos viendo cómo encarar los embarques de diciembre, enero y febrero. Hay una compra fuerte para diciembre con las fiestas, porque los mercados mundiales demandan más, pero después habrá que replantear la estrategia”, advirtió Di Giácomo, y luego aseguró que “hay que seguir de cerca lo que sucede, porque casi no hubo compras en los últimos 40 días en el mercado mundial, y se consumen los stocks que deben ser recuperados, aunque hay que ver precios y condiciones”.
La crisis mundial trajo una reformulación en los negocios de agroalimentos, porque la caída de los commodities generó un cambio en las expectativas, especialmente en la carne.
Los valores en el mercado mundial del sector han ido cayendo unos 200 ó 300 dólares por tonelada todas las semanas, a tal punto que la tonelada Hilton que se llegó a vender unos 18.000 dólares, hoy apenas llega a los 10.000.
A esto hay que sumar la caída en los productos del mercado doméstico que no ha sido menor, sobre todo en subproductos que ya casi no tienen piso. “Este escenario le pesa a todos los frigoríficos, y cada uno tiene mayor o menor respuesta en virtud de la línea de productos. Están los que se vuelcan más a Rusia donde la baja de precios se siente más, los que apuestan al mercado interno y se recuestan en el supermercadismo, pero con cualquier estrategia la ecuación no cierra”, indicó Di Giácomo.
Vásquez reconoció la dificultad de los frigoríficos, especialmente los que brindan servicios a terceros: “Casi no se está trabajando para terceros, donde se cobra un canon por cabeza faenada, y se saca un monto importante por recupero. Pero hoy el panorama es muy malo porque no sacan ni por los cueros. También están muy complicados los frigoríficos del interior, que hacen algo de consumo, otro de cerdo, y el resto de vacuno. No tienen rentabilidad”, precisó.
En tanto, Di Giácomo adviertió que “van a tener que reponer stocks en el mundo porque la gente sigue comiendo carne y la demanda mundial no ha caído. No es un bien de lujo, cuando se llegue a un piso habrá una reposición de stock por no haber comprado por 40 ó 60 días”, y agregó que “posiblemente los seis meses que vienen no sean positivos, pero si pensamos en el mediano plazo, y como la demanda de carne es mayor a lo que se puede ofrecer, los países del Mercosur tendremos excedente y buenas oportunidades. Cuando se analiza este tipo de inversiones no se piensa para los tres meses. Se mira el mercado mundial, los stocks y excedentes, y la demanda mundial mira a nuestros países. Está claro que hay mucho futuro para la carne”.
Datos importantes
740.000 cabezas se faenan anualmente en Entre Ríos.
22 frigoríficos existen en Entre Ríos, de los cuales tres tienen cuota Hilton.
2.000 trabajadores de la carne cumplen funciones en los 22 frigoríficos.
20 cortes distintos se generan, al menos, en los establecimientos de la provincia.
140 horas de trabajo tienen garantizadas los trabajadores, que están bajo el régimen de garantía horaria. Al menos 60 horas dejan de trabajar mensualmente.
500 pesos por quincena es el promedio que están cobrando muchos trabajadores del sector.
1.000 toneladas, de piso, tiene otorgada la provincia en concepto de Cuota Hilton.
10.000 dólares se cotiza hoy la tonelada Hilton, que llegó a estar a 18.000 dólares.

