martes, 18 de noviembre de 2008

Un viaje de egresados para ayudar a los que menos tienen

Los alumnos de tercer año Polimodal de Ciencias Naturales del colegio Nº 2 Cesáreo Bernardo de Quirós cambiaron un tradicional viaje de egresados por una experiencia única que recordarán toda su vida.
Frases como “No te daban ganas de volver”, “Te das cuenta de que nos quejamos pero en realidad tenemos muchas cosas”, “Había nenitos con mucha hambre y nosotros les llenábamos el plato de comida” y la más repetida de todas, “Queremos volver”, fueron pronunciadas por los adolescentes, que cursan la secundaria en la escuela pública y que realizaron su viaje de estudio a Feliciano.
Siete chicas y 13 chicos, acompañados por la profesora de Filosofía y Psicología, Susana Moyano, llevaron bolsones de ropa para los niños de las escuelas Nº 31, Ana Corona Ojeda y a la Nº 2 General Las Heras.
La profesora Moyano contó que es la segunda visita que realiza, con un contingente de alumnos, a los establecimientos del norte de la provincia.
Quedó pendiente otro viaje con el restante curso de la escuela: tercer año Polimodal Social.
Los alumnos y la profesora de Filosofía recibieron a UNO dentro del aula que ocupan todos los días.
Los chicos contaron como empezaron con la campaña solidaria: “Realizamos colectas y para la Fiesta de la Primavera hicimos un juego donde se premiaba al curso que más ropa juntaba. Así llegamos a juntar más de cinco bolsones grandes para cada escuela. También llevamos una impresora, calzados y libros”, agregó otro compañero.
Como no se pudo viajar a Bariloche (solo cuatro lo hicieron) no se quedaron protestando. Entendieron la situación y redoblaron la apuesta: ayudar a los que menos tienen.
“Nos sentimos re bien ayudando a los chicos. Aparte conocimos sus necesidades. En cada escuela hicimos actividades con ellos, les servimos la comid, y nos dimos cuenta la falta de afecto que tienen los chicos de la primaria. Se te pegaban”, describió Débora.

Reflexivos
“En una escuela me parece que no tenían baño”, sorprende contando Mauricio. Enseguida la profesora aclara: “Fue creada la escuela intermedia en la misma primaria y no le hicieron baños. Utilizaban los baños de la primaria”, explicó.
Al conocer que más de 250 chicos utilizan un mismo baño en una escuela de Feliciano, UNO les preguntó a los estudiantes paranaenses qué pensaron cuando vieron la situación. Fueron varios los adolescentes que contestaron pero los que hablaron más fuerte fueron Débora, Yamil y Mauricio. Todos hicieron silencio, y Mauricio contestó: “Te das cuenta que lo que tenemos acá (por la escuela) es un lujo a comparación de lo que tienen ellos. Aprendés a valorar. A ellos le dan lo mínimo y son agradecidos. Esta experiencia te abre los ojos. Te hace ver otras cosas”, fue la respuesta, con la que los demás alumnos acordaron.

datos
• Iniciaron la campaña durante el Día de la Primavera.
• Premiaron al curso de la escuela que más ropa juntó.
• En el viaje también llevaron calzados, libros y una impresora.

Alumnos
Débora Alderete, Gino Bucci, Diego Bazán, Evelyn Caisso, Aldo Camaratta, Carlos Contreras, Soledad Denning, Lorena Fadil, Emilia Guzmán, Juan Manuel Iribarren, Felipe Lfschitz, Mauricio Martínez, Maura Pesoa, Matías Punete Mattiaci, Osvaldo Ríos, Janet Roskopf, Brenda Santini, Juan Solé, Gernónimo Tabarés y Claudio Ventosinos.

Presencia y apoyo en una difícil realidad
Los alumnos del Quirós también hablaron con los profesores de las escuelas de Feliciano. “Ellos nos contaron que no pueden hacer demasiado. Tratan de compartir cosas en el comedor cuando los chicos están almorzando. Son chicos que vienen con problemas de sus casas”, relató.
De pronto, desde el fondo del aula, otra compañera contó que se había quedado enojada con una de las maestras. La historia fue más o menos así: “Había un nenito que era muy flaquito y que tenía mucha hambre. Él quería comer rápido pero debía sentarse y esperar. La profesora lo agarró fuerte del brazo para que se quedara quieto pero él tenía mucha hambre. Esa actitud de la maestra no me gustó”, sostuvo la compañera del fondo.
“A nosotros nos conmovió eso. ¿Cómo no le vas a dar un poquito más de comida? Si capaz que sobra. Tratamos de llenarle el plato”, dijo otro de los chicos.
Todos estaban contentos por lo que habían hecho.
Ahora se ilusionan con que alguien desde el Estado o alguna empresa los ayude para que puedan volver antes de finalizar la escuela secundaria. No sobran recursos como para viajar por su cuenta. Aunque La solidaridad es difícil encontrarla en los lugares de poder. Ojalá que alguien se acerque a la escuela y ayude a ayudar a estos adolescentes paranaenses.

UNO

 
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