viernes, 10 de octubre de 2008

Vecinos echaron del barrio a padre e hijo acusados de balaceras

Se preveía y las promesas terminaron en realidad. Familiares y vecinos de un niño de 9 años baleado el lunes a la noche en Bajada Grande, no aguantaron más y tras esperar la acción de la Justicia, decidieron incendiar la casa y el automóvil propiedad del padre de una criatura de 13 años acusados de ser los autores de la balacera que afectó al menor. No conformes con esto, enfurecidos trataron de hacer justicia por mano propia y expulsaron del barrio al hombre y a sus seis hijos de corta edad. En medio de la tensión, la Policía debió desplegar un amplio operativo para permitir la salida de los cuestionados vecinos.UNO informó en la edición del martes que un niño de 13 años había producido una balacera en calle Croacia Sur y 1.280. Uno de los disparos de un revólver calibre 22 impactó en el pecho de un nene de 9 años, que fue internado de gravedad en Terapia del San Roque y tras 48 horas fue estabilizado. En el medio de la espera los familiares y los vecinos alertaron que no soportaban que la Justicia no hiciese nada con el padre de la criatura autora de la balacera, por considerarla instigadora de Tentativa de Homicidio.Silvia Britos, madre del chico baleado, anunció a UNO que no iban a permitir que el hombre estuviese junto a su hijo en la casa mirando como si nada. La bronca se tradujo en acción y los familiares de la criatura internada decidieron ayer intentar hacer justicia por mano propia. Cerca de 30 mujeres y numerosos niños y adolescentes se concentraron en el frente de la casa del hombre acusado de generar la violencia en el barrio. El inspector de la Municipalidad de Paraná tendría una muy mala relación con los vecinos y estos aprovecharon el incidente del menor para echarlo junto a sus seis hijos del barrio. Primero la turba enardecida le incendió un Fiat 600 que se encontraba estacionado en el costado de la casa, al mismo tiempo pretendieron ampliar el foco ígneo en el resto de la propiedad y de paso comenzaron a apedrear el frente para que emprendiera la retirada.Alertada la Policía debió extremar las medidas de seguridad para contener a los vecinos, en su mayoría mujeres encabezadas por la madre del menor baleado, la tía y su abuela. Tras varios cabildeos y escenas de tensión y desesperación, se logró hacer una tregua para que los seis chicos, entre los que se encontraba el niño autor de los disparos de arma de fuego, fueran trasladados en una camioneta de la Policía hacia la División Minoridad. El proceso fue traumático porque los uniformados debieron proteger a los chicos de una verdadera lluvia de piedra, cascotes, palos y otros elementos contundentes.Simultáneamente Bomberos Voluntarios sufrió algunas agresiones cuando intentaron sofocar los incendios. Para ello cerca de 50 policías se desplegaron entre la casa y el móvil policial y con la presencia de los grupos especiales GIA y COE se pudo llevar a los menores a un lugar más seguro.El otro tramo de máxima violencia fue la salida obligada del padre. Cubierto por los escudos de la Policía el hombre logró esquivar los salivazos, amenazas de todo tipo y cascotazos que caían por doquier.El jefe departamental, Carlos Schmunk, y el jefe de operaciones de Paraná, Ricardo Frank, y otras autoridades policiales lograron contener a las enardecidas vecinas y obtener el compromiso de que una vez abandonada la casa no sería destruida. Para ello, los vecinos decidirían permitir el ingreso de otra familia para que la ocupe.

Enojo
Tanto la madre de la criatura como la abuela y la tía tuvieron palabras agresivas hacia el dueño de casa. Coincidieron en marcar que desde hace seis meses que viven en la casa, la inseguridad y la violencia crecieron por los actos delictivos. “Esta gente desde que llegó quiso agarrar el barrio como si fuera de ellos. Y no sólo tienen el arma con la que balearon a mi nieto, sino muchas más”, contó la abuela llorando junto a la madre, que aseguró: “Sabemos que el padre del chico le alcanzó el arma sobre el tapial y le dijo: andá a matar a todos, andá a quemarlos”. Otra mujer vecina aseguró a los gritos que el hombre echado intentó violar a una de sus hijas, por lo que mereció el repudio de todo el barrio.Britos reiteró que la “reacción de los vecinos fue solamente para sacar a esta familia de acá, no se pueden quedar y seguir haciendo daño. Por ello se hizo lo que se hizo, ya que queremos que el barrio sea seguro y tranquilo”. Por último, la mujer informó sobre el estado de salud de su hijo, que evoluciona favorablemente, pese a estar con lesiones “ahora de consideración”.

Destino transitorio

Los cinco varoncitos y la nena de 13, 11, 10, 8, 6 y 4 años fueron alojados anoche en una dependencia del Consejo del Menor. El destino transitorio fue La Casa de los Chicos de la Calle, donde serán contenidos y asistidos en esta extrema situación, en la cual fueron separados de su padre. En tanto, se supo que la madre desde hacía un tiempo se había retirado de la vivienda luego de una ruptura matrimonial con el inspector municipal.

UNO

 
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